Santa María Mazzarello, Maestra de Educación Preventiva.
¿Quién es Santa María Mazzarello?
María
Dominga Mazzarello nació en Mornese (provincia de Alessandria, Italia) el 9 de
mayo de 1837 en una familia de campesinos; era la primera de siete hermanos. El
trabajo intenso y una vida cristiana intachable dominaban en aquel hogar. A la
edad de 15 años ingresó a una asociación juvenil llamada “Hijas de María
Inmaculada” que tenía como finalidad ejercer el apostolado y las obras de
caridad.
Siendo
una sencilla campesina, pobre e ignorante, llegó a ser la Fundadora de la que
es hoy la segunda Comunidad religiosa femenina en el mundo (en cuanto a número
de sus religiosas, más de 15.000 distribuidas en 75 países), la Comunidad de
hermanas Salesianas. Fundó en su pueblo un "Oratorio" o escuela de
catecismo para la niñez femenina. Ella y sus amigas les enseñaban costura y
otras artes caseras, mientras iban consiguiendo que las jovencitas aprendieran
muy bien la religión, observaran excelente comportamiento en casa, fueran a
misa y recibieran los sacramentos.
Su
encuentro con San Juan Bosco en 1864 cuando el santo fue por primera vez a
Mornese fue decisivo. El santo que estaba pensando en organizar una obra para
hacer el bien a las jóvenes como él lo hacía con los muchachos, dio vida con la
colaboración de María Dominga, a la comunidad religiosa de Hijas de María
Auxiliadora fundada el 5 de agosto de 1872 con María Mazzarello como primera
superiora.
El
14 de mayo de 1881, cuando solo tenía 44 años, falleció en Nizza Monferrato
(Provincia de Asti). Fue declarada santa el 24 de junio de 1951 por el papa Pío
XII y fue reconocida como cofundadora del Instituto de Hijas de María
Auxiliadora. Sus tres grandes amores fueron la Eucaristía, María Auxiliadora y
la juventud pobre, a la que educó y salvó.
Líneas del estilo educativo de María Mazzarello.
Para
María Mazzarello la educación no es una acción reservada a momentos
privilegiados o a intervenciones esporádicas. Está dentro de la trama de la
vida. Para ella, el “lugar” de la educación es la vida de cada momento, las
acciones ordinarias con las que se teje la existencia. De aquí nace la
solicitud llena de sabiduría y de amor para cada persona, en todo momento.
Su
fin era ayudar a las muchachas a vivir con dignidad consciente la vocación de
mujeres cristianas y de honradas ciudadanas del modo que les correspondía.
Hacía falta pues, conjugar trabajo e instrucción, interioridad e integración
social, fe y compromiso solidario.
Su
actitud interior, que la muestra como educadora, se transparenta en expresiones
que eran habituales en ella como esta: “Estoy dispuesta a hacer de todo por
vuestro bien”
A
continuación queremos enunciar las líneas fundamentales de su metodología
educativa, que sin duda son válidas para nosotros hoy en nuestro contexto y nos
ayudan a iluminar también desde la mirada femenina la forma de vivenciar el estilo
educativo salesiano:
“El cuidado del otro”:
Exige
una “mirada valorizadora”, dispuesta a acoger capacidades y límites,y por lo
tanto capacidad de hacer sitio al otro, de acogerlo como alguien distinto de sí
mismo, sin la dimensión de la posesión para buscar que la persona desarrolle en
plenitud los recursos que posee de acuerdo con su dignidad fundamental de
persona creada a imagen y semejanza de Dios.
La
educación es una adhesión interior y libre a los valores, es crecimiento en
humanidad, es ser cada día más uno mismo. En esa realidad entra la propuesta de
del educador que se realiza sin inhibir los recursos de crecimiento que hay en
cada persona.
María
Mazzarello tiene una fuerte capacidad de entender a las personas, de
tener paciencia. Al mismo tiempo su amor pedagógico se reviste
oportunamente de fortaleza y de exigencia razonable. Para obtener un bien mayor
sabe decir un “no” afectuoso pero firme. En ella no se da ningún dualismo o
subordinación del cuerpo al espíritu, de la inteligencia al corazón, del
individuo a la comunidad. La encontramos solícita y delicada al atender a una
niña con las manos hinchadas de sabañones; premurosa y solícita hacia una joven
hermana que necesita una medicina durante la noche o hacia una muchachita que
tiene derecho a un premio por haber cantado bien igual que tiene derecho a
jugar, a descansar, a bailar, a estudiar o a rezar.
La
alegría serena y contagiosa, es un elemento imprescindible y característico del
estilo salesiano. Solo personas equilibradas y serenas podrán hacer accesibles
y atrayentes los valores. La alegría tiene relaciones indefinibles, pero
reales, con todas las dimensiones de la persona. Cultivarla y reforzarla es
hasta un seguro para la salud física, vencer cualquier melancolía, trabajar con
mayor provecho, vivir con sencillez, poseerse a sí mismo y tener la posibilidad
de entablar relaciones más serenas con los demás.
María
Mazzarello sitúa la felicidad en el cuadro de la apertura a los otros, es
decir, en buscar la alegría de los demás, descubrir y realizar lo que los hace
felices. El deseo de hacer felices a los demás acaba por hacer felices también
a nosotros. En este ambiente las fiestas, los paseos, los momentos de
recreación no son hechos aislados en la vida de la comunidad educativa, sino que
contribuían a crear el clima y la atmósfera beneficiosa de la alegría,
reforzaba los lazos de pertenencia y de solidaridad en el grupo y elevaban el
nivel educativo de todos.
BIBLIOGRAFIA
http://colsantamariamazzarello.jimdo.com/inicio/filosofia-institucional/
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